martes, 13 de octubre de 2009

La madurez de Jely

en algun lado lei que los saltos mas bruscos que experimentamos los seres humanos para madurar son aquellos que en un momento pueden parecer malos o dañinos, pero que a la larga logran ser experiencias que nos marcan de un modo positivo. asi por ejemplo, una ruptura con alguien puede enseñarnos mas acerca de nosotros mismos que toda una vida de felicidad.

en eso pensaba por estos dias en los que he estado compartiendo tiempo de calidad con mi hija Jely, tiempo que debido a diversos factores (mas el de trabajo) se ha visto reducido considerablemente.
afortunadamente la relacion entre Jely y yo da para que dichos periodos en los que poco nos vemos no hagan mella en lo que hemos venido construyendo ella y yo durante estos años. la confianza que ambos nos tenemos aparte del amor que profesamos uno por el otro hace que nuestra relacion padre-hija sea casi ideal.
pues, pensaba en el tipo de mujer en la que Jely se esta convirtiendo a medida que pasa el tiempo y va creciendo exponencialmente tanto su mente, cuerpo y espiritu. es increible ver la comprension que destila cuando le cuento un problema, o la confianza que me tiene al confesarme secretos que no le dice a mas nadie, o por lo menos me los suelta a mi primero.
por supuesto que no puedo saber todo lo que pasa por su cabecita o por su corazon como para estar 100% seguro de que en este momento algo la agobie, la atormente o le cree algun tipo de preocupacion, pero de lo que si estoy seguro es de que de existir algo como eso ella misma se sentaria conmigo y me lo diria.
una confianza de este tipo no se fabrica de la noche a la mañana, requirio de mucha paciencia, honestidad, demostraciones de confianza mutua y sobre todo mucho amor palpable, para que hoy en dia este recogiendo lo que he cosechado con ella.
y espero por supuesto que esa confianza nunca desaparezca ni en la mas precaria de las situaciones.
cambio y fuera...

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