lunes, 14 de marzo de 2011

Mis discos favoritos: Sepultura - Roots (todo un yopo sonoro)

El pasado 12 de marzo, se cumplieron 15 años del lanzamiento de uno de los discos más importantes no solo del género del heavy metal sino de la música latinoamericana en general (así mismo). Roots de Sepultura no solo significo la cúspide en fama, fortuna y buena vibra para la banda de Belo Horizonte, sino que marco (para bien y para mal) un antes y después en la historia de la banda.
Sepultura venia de haber conquistado medio planeta con su también clásico Chaos A.D. en el cual tímidamente comenzaron a introducir elementos autóctonos de su natal Brasil, ganándose con ello no solo la atención de los fanáticos de la música extrema.
Con Roots no solo llevaron más allá su propuesta de unir la música de su tierra con la que hasta ese momento estaban haciendo, sino conceptualizarla apartándola de los clichés que hasta esa época se tenían en la música extrema (muerte, asesinatos, satanismo, etc.) haciendo de este disco un reflejo de lo bueno y malo que tenía (y aún tiene) Brasil. La banda estaba en su pleno apogeo en cuanto a ejecución siendo los más destacados los hermanos Cavalera: Max canto en este disco como jamás había cantado y no lo ha superado, e Igor toco tan bien la batería que a todo baterista que conozco y le nombro este disco, siempre hacen una reverencia.
Un cambio significativo fue el rumbo que tomaron musicalmente en cuanto al lado extremo se refiere, apartándose cada vez más del death/trhash metal de sus inicios, con Roots probaron otro tipo de ritmos, comenzando a coquetear con lo que en ese entonces se llamó “power-metal americano” y que hoy en día se refieren más como “groove-metal”. En Roots también se pueden oír fácilmente influencias de ritmos como el reagee-dub (que posteriormente Max Cavalera ampliara más en su banda Soulfly), punk agresivo y otras sonoridades que dieron al disco el estatus de clásico.

    El disco es una completa experiencia musical en todo el sentido de la palabra, caracterizado por una violencia musical presente en la mayoría de los tracks y que en pocos y oportunos momentos es sosegado por unos instantes. Roots comienza con la enérgica "Roots Bloody Roots" una canción que es prácticamente un clásico de la música rock en general. Su riff tan sencillo y marchoso ha sido copiado hasta la saciedad, es imposible oír la canción sin al menos moverse un poco a su ritmo. Ritmos completamente rockeros ("Cut-Throat", “Spit”, “Dusted”) conviven con cosas más alejadas como un punk hardcore ("Dictatorshit"), canciones con leves toques étnicos ("Attitude", "Breed Apart", "Ambush", "Endangered Species") hasta experimentos sonoros con resultados que van de lo curioso a lo notable: "Straighthate" es literalmente una canción de reggae con guitarras metaleras, solo hay que fijarse en el ritmo de la batería y el bajo para darse cuenta que no estamos ante la típica canción metalera-marchosa. Un experimento en el que Sepultura sale muy bien parado, dejando en evidencia el excelente estado creativo que tenían en ese entonces. "Lookaway" viene a ser otra arista del lado experimentador que tiene el disco, una canción con invitados más que especiales (DJ Lethal, Jonathan Davis y Mike Patton) y que tiene toda clase de influencias, la cual hacen de ella un coctel sonoro no apto para mentes cerradas en cuanto a música, recomendada oírla con audífonos (aun a 11 años siempre le descubro algo nuevo). "Jasco" es un instrumental de Andreas Kisser a la guitarra acústica que cae como un respiro entre tanta agresividad y que sirve de abreboca a "Itsári", una verdadera sorpresa en su época: una canción que Sepultura compuso, toco y grabo en vivo en plena selva del Mato Grosso junto a la tribu indígena de los Xavantes, con solo guitarras acústicas y percusión autóctona, de solo oírlo podemos evocar el sentimiento que seguramente se respiraba en el ambiente al grabarla. Para terminar, si alguna canción representa al disco en general esa seria "Ratamahatta", literalmente la más bizarra de todo el álbum, una samba maldita, cantada en portugués con un riff de guitarra que competiría fácilmente con un terremoto. Es aquí donde todo el espíritu indígena y metalero de la banda se suelta a flor de piel y nos brindan 4 minutos y medio de lo que sería la banda sonora ideal de una comparsa de carnaval en el infierno.
    Anécdotas aparte, en mis viajes a Santa Elena de Uairen y Rio de Janeiro era uno de los discos que más oía, y en una de las peas más salvajes que me he echado, hicimos una fogata y 8 borrachos junto conmigo pusimos "Itsári" cantándola a grito pelao en el cerro que está cerca de mi casa.
    A pesar de estar en estos momentos muy alejado del metal (o al menos con respecto a esa época) es un disco que nunca me cae mal oírlo, siempre está entre mis discos más oídos y nunca me decepciona. A quien no lo ha oído, que lo oiga al menos una vez sin arrugar la cara por la banda, a quien lo oyó es buena ocasión para revivirlo, y a quien le guste como yo, ¿que estas esperando para ponerlo mientras lees esto?
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    1 comentarios:

    Apocalypso Facto dijo...

    Mi disco favorito de Sepultura, y uno de mis favoritos en general de los 90's. Lástima que la banda más nunca le pudo volver a llegar ni cerca a esta magnum opus...

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