miércoles, 20 de abril de 2011

Atraco perfecto en autobus

Durante el apagón y caos que hubo recientemente en la ciudad capital, entre todo el caos que viví para llegar a casa y que no relatare por lo tedioso que fue, fui testigo de un evento del cual había leído varias veces en épocas recientes, pero que no había presenciado en carne propia hasta ese día.
A la altura de la Plaza Francia (o Altamira), en el autobús que tuve que agarrar porque el metro aun no funcionaba, se montaron dos chamos de mediana edad, ejecutando la ya clásica estrategia de colocarse uno en cada extremo de la unidad, para luego el que esta adelante comenzar a hablarles a todos los que íbamos en el autobús. Evidentemente que a esas alturas me vi ya atracado (de nuevo) y comenzaba mi típico (en esos casos) sentimiento de frustración y rabia. Para mi sorpresa el carajo que está en la parte delantera lejos de sacar un arma o algo, comenzó una cantaleta de que no habían subido a robar sino a pedir colaboración para un compañero de ellos que había muerto, que ellos estaban recién saliendo del retén de La Planta, etc. Lógicamente que la gran mayoría de los presente dimos la respectiva “colaboración” y luego de eso se bajaron sin antes dar un “gracias” que sonó tan hipócrita como la risa que llevaban al bajarse.
Luego de todo el episodio, me puse a pensar más fríamente en lo que había sucedido, y la verdad es que los carajos dentro de su mundo delictivo, son unos totales y reales genios de negocios, terroristas también, pero genios.
Primero porque nunca sacaron un arma, jamás alzaron la voz ni amenazaron a nadie, todo lo que sucedió lo lograron solo con la intimidación que infringieron al montarse y hacer su “show”. De hecho, dudo mucho que siquiera fuesen ex-presidiarios como clamaron ser. Lo más importante, si la policía los agarraba (lo cual podía pasar porque había varios no muy lejos de allí) no hubiese tenido nada contra ellos, ya que solo se cargaron de dinero sin celulares, joyas o carteras como si de un atraco real se tratara. La gente en su estado, no dio la típica colaboración que dan por ejemplo a alguien para medicinas, sino que en su miedo dieron billetes de 5 Bs en adelante (yo di uno de 5 Bs y me negué mentalmente a sacar la cartera donde si tenía mucho más).
No sé si realmente estemos en presencia de un nuevo modo en el que la delincuencia esta actuando, haciendo estudios de donde robar o no, pero dentro del susto me pareció una cosa bastante curiosa y fuera de lo común dentro de esas situaciones.
¿Fui suertudo? Tal vez, ¡y espero no averiguarlo una próxima vez!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

yo creo q t toca salir mas y quitar esa cara de mariquita q debes tener

CarlosZombie dijo...

no sabia que Rambo visitaba mi blog, gracias campeon! sigue asi y llegaras lejos!

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