miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿Secuestrado por la derecha? ¿Secuestrado por la izquierda? secuestrado al fin…

Viviendo en un clima político como el que vivimos (extremadamente polarizado), he encontrado que existe muy poco nivel de tolerancia hacia posiciones que no necesariamente caigan directamente en uno de los bandos en pugna. Basta con que uno manifieste cierta conformidad o disconformidad con algún tema que venga de alguno de los dos bandos en cuestión, para que una mayoría (sea de derecha o de izquierda) piense que inmediatamente uno aprobara de forma automática absolutamente todo lo que hagan, digan y piensen los líderes de ambas corrientes.
Lo digo por mi caso, aunque vote por Chavez en las elecciones de 1998 (un muy lejano 1998 si es que debo decir) lamentablemente desde entonces mi opinión es que muy lejos de mejorar el país, la política y muy en general la vida de quienes vivimos en este país ha ido en franca desmejora, pero aunque tenga mis ideas claras acerca del gobierno no soy de aquellos que critica y despotrica de todo aquello que venga de ellos, llegando incluso a reconocer y aplaudir las veces en las que han realizado acciones que en mi opinión contribuyan a una mejora (no han sido muchos los casos pero si los hay). Más allá de esa opinión, veo en la otra esquina de este ring de boxeo a una política de oposición que ha venido evolucionando en mejora pero que cojea en muchos aspectos aun. En ambas tendencias hay un interés claro de querer descalificar toda acción y palabra del otro bando, pareciendo incapaces de reconocer logros y metas en el lado contrario (siendo esto mas notorio y rancio en el gobierno) y sin aparentes signos de que eso cambie en el corto y mediano plazo.
Sé que no soy el único que piensa de esa forma, tengo varios amigos simpatizantes en el proyecto chavista que son tan críticos que a veces pudiéramos pensar que mienten o exageran cuando se proclaman afectos al gobierno.
Todo esto me llega a la mente, cuando estamos con fecha fijada para las elecciones presidenciales. Evidentemente mi voto no será para Chávez por lo menos en unas cuantas vidas más, pero que hay del otro lado del tarjetón? Estaría dispuesto a votar si el candidato de la unidad resulte ser los que para mí han mostrado mayor capacidad de liderazgo y gerencia (Pérez y Radonski), ¿pero y si el candidato resulta ser el (en mi opinión) pesado de Leopoldo López? ¿Y si resulta ser María Corina Machado? (una mujer que en mi opinión representa lo peor de la política opositora) y ni hablar de dinosaurios políticos inservibles como Ledezma o Medina. Del lado contrario sé que no hay mucho que conjeturar, esa gente votara por Chávez porque simplemente no hay otra opción.
Lamentablemente los extremistas son quienes dirigen el juego político hoy en día en Venezuela, si esto será temporal o permanente es algo que aun está por verse. Solo espero que la lógica, el raciocinio, la tolerancia y demás valores muy alejados del extremismo se impongan, y podamos algún dia poder decir que superamos la adolescencia política sin causar un daño permanente.

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