miércoles, 30 de noviembre de 2011

El arrepentimiento como arma de sabiduria (The Big Come Down 2)

La gran mayoría de las personas siempre afirman no arrepentirse de nada de lo que han hecho en su vida. En una actitud algo prepotente y con una falta casi total de humildad, los que afirman eso siempre suelen decir que todo lo que han hecho lo han hecho en plena convicción, mas allá de errar o no en dichas acciones.
A diferencia de ese grupo de personas, yo sí creo en el arrepentimiento. Pero que nadie mal interprete mis palabras, no creo en un arrepentimiento que conlleve una especie de estado penitente donde por errar en algo caemos en un estado de perenne castigo contra nosotros mismos, pensando casi en su totalidad en lo malo que hicimos y pagando de forma exagerada un purgatorio que tal vez no merezca tanto.
Creo en el arrepentimiento, pero en el arrepentimiento sincero y que nos permite avanzar, reconociendo que erramos y que en algo debemos corregir si es que queremos evitar cometer el mismo error. Como escribí una vez “tengo la convicción de que de malas elecciones están hechas las mejores experiencias en la vida” y es que a diferencia de aquellos que se vanaglorian de no arrepentirse de sus acciones pasadas, yo si me arrepiento de muchas acciones y decisiones que tome hace un tiempo atrás. Pero también se y lo he demostrado, que de esos errores y malas experiencias aprendí un montón de valiosas lecciones que me han servido con el correr del tiempo.
No creo que admitir que erramos sea algo malo, todo lo contrario. Errar nos hace humanos, errar nos acerca más a la sabiduría (al menos más que la prepotencia), errar nos muestra el camino incorrecto para que podamos tomar luego el correcto, errar una vez es el primer paso para aprender algo que tal vez errando ni siquiera hubiésemos tenido la oportunidad de saber que existe.

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