martes, 29 de noviembre de 2011

“…Y a los dos meses, el tren de los Valles del Tuy resucito de entre los muertos…”

 Ayer 28 de Noviembre de 2011 tuve el placer de regresar a mi casa nuevamente en un tren hasta la estación Cua del tren de los Valles del Tuy. Mucha gente quedara sorprendida de leer esto, porque desde la primera semana desde el choque que literalmente paralizo dicho medio de transporte la gente del IFE anuncio (sin mentira) que el servicio había sido restablecido, de forma limitada pero restablecido al fin. Debo reconocer (antes de escribir las varias críticas que tengo de este periodo de contingencia) que los trabajadores del IFE y el metro de Caracas habilitados en estos dos meses, hicieron un gran esfuerzo y ese esfuerzo se los agradecemos todos los que a diario usamos el ferrocarril, solo que para quien esto escribe todo plan de contingencia que a bien tuvieron quedo pequeño para la crisis que supuso todo esto. Durante estos dos meses, para ir a Caracas en las mañanas use mayormente la estación Charallave Sur porque se me hacía más fácil de llegar (vivo en una urbanización entre Cua y Charallave), teniéndome que calar a diario filas de varios kilómetros solo para entrar a la estación. Dichas colas no estuvieron exentas de cosas bizarras como un animal muerto que estuvo en uno de los montes aledaños a donde se hacia la fila y que hacía que todo el mundo espabilara (un olor así a las 6 de la mañana despierta y avispa a cualquiera), hasta cosas excepcionales como una vez que estando en plena fila vi en la quebrada aledaña al lugar a un grupo de garzas alzar vuelo mientras el sol mañanero las iluminaba, un momento hermoso en todo su esplendor. La cola dentro de todo caminaba rápido y en promedio uno tardaba de 30 minutos a 1 hora en entrar a la estación (tiempo sumamente corto si lo comparamos con la longitud de dicha cola) para encontrarnos con el mismo caos y desorden de siempre dentro de la estación, nada que no hayamos visto antes realmente.

De venida era mucho peor, puesto que además del caos para tomar el tren en la estación de La Rinconada, como el tren no llegaba a la estación Cua, aquellos que teníamos como destino dicha estación debíamos bajarnos en la primera de ellas (Charallave Norte), tomar un autobús de los habilitados para tal fin (SITSSA) y desde allí seguir rodando hasta Cua. Esto no hubiese sido problema si no hubiesen existido tres grandes problemas: el servicio de autobuses era muy deficiente (pocas unidades además del desgano de quienes los manejaban), la cola para entrar a Charallave en la redoma (paso obligatorio para ir a Cua) es solo comparable a las colas que se hacen en Caracas una tarde de quincena y por último el estado de la carretera Charallave-Cua es patético, con cráteres en casi toda la vía, charcos profundos de aguas negras y zonas de autopistas que parecen más una cordillera montañosa que una carretera.
Con la apertura de la estación Cua me ahorro estos tres detalles muy fácil ya que del terminal de Cua a mi casa hay literalmente 5 minutos en carro. Al menos el cambio ha sido para bien, y ojala todo el trabajo que aprovecharon de hacer en este tiempo sirva no solo para que el tren ande ahorita, sino que se mantenga de forma optica.
Siempre he alabado el servicio del IFE (con sus contadas excepciones y siempre criticando mas a la mayoria de los usuarios que lo usan como animales) y ojala eso solo cambie para bien.

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