lunes, 26 de diciembre de 2011

Jely: enterrando el eterno cliche de no saber a quien estamos criando...

Últimamente he pasado más tiempo del habitual con mi hija Jely, tiempo que para mí resulta no solo valioso desde el punto de vista práctico (ya que por ocupaciones de ambos, recientemente nos teníamos muy abandonados uno al otro) sino también desde el punto de vista filosófico y espiritual, ya que gracias a estos días donde compartimos más tiempo del habitual, hacemos cosas juntos como ver películas o jugar, hablar hasta quedarnos dormidos y un montón de actividades más; he corroborado algo que si bien ya sabía, nunca está de más comprobar que uno tiene razón en algo que piensa para bien.
Jely mas que mi hija se ha convertido en mi mejor amiga, eso es algo que si bien he repetido aquí, en twitter y en persona cientos de miles de veces; no deja de ser algo particular que creo merece ser mencionado muchas veces. La madurez con que Jely me habla no es solo producto de la experiencia que ella ha tomado del mundo adulto que la rodea, sino que además de eso se ha nutrido de vivencias, lecturas y similares para enriquecer su mente y su espíritu.
Todo eso ha hecho que mi influencia sobre su personalidad se acrecenté y ahora sin temor a decir algo exagerado puedo afirmar que en estos momentos Jely es una versión de mí mismo en versión adolescente y en femenino, con todo lo que ese concepto implica.
El hecho de que eso sea así significa que estoy ante una personita con ansias de aprender todo de todo, que cuestiona cualquier mandato que le dé (de una forma respetuosa dentro de todo), que busca en los libros, música, cine y demás, las piezas de ese grande y complicado rompecabezas que llamamos madurez. Por supuesto que estoy ante un reto desde cualquier punto de vista, ya que aunque tenga una idea del cómo reaccionar ante sus planteamientos cada vez más alejados de las infantilidades de antaño, es en su individualidad donde reside su verdadera y más rica personalidad, esa que poco a poco la está definiendo como una mujer de bien, inteligente y de la que van a tener que echarle un camión de bolas para joderla (aun cuando sé que seré un suegro bastante metiche y cuaimo).
Tal como si fuese un libro (¿Quién sabe?, algún día) estamos llegando a los capítulos medios. Del cómo serán los siguientes episodios no puedo tener una idea demasiado clara, pero al menos sé que serán entretenidos y muy divertidos de vivir y revivir junto a ella.

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