domingo, 6 de mayo de 2012

Música para trabajar, música para pensar, sin voces es la clave

Soy lo que podría denominarse un melómano, o lo que es lo mismo un amante confeso de la música. A lo largo de lo que llevo de esta vida mi gusto musical ha ido cambiando con el tiempo y las circunstancias. Así mientras que antes disfrutaba de cualquier vaina que tuviese guitarras distorsionadas y una voz gutural salida del averno, ahora soy de música más relajada (mas no necesariamente tranquila) pero sin dejar atrás aquellas bandas infernales que tanto me gustaban en mi época más blasfema (que no las oiga con tanta frecuencia no significa que las deje de oír).
Todo esto lo menciono porque en esta etapa de lo que pudiera llamarse “evolución musical sin fin” últimamente me ha dado por oír mucha música instrumental o por lo menos lo menos cantada posible. Las razones para esto no son difíciles de encontrar: últimamente me he encontrado con que paso la mayor parte de mi tiempo trabajando, ya sea en casa o en mi oficina; aparte de que muchas de las horas del día se me consumen en el viaje de ida/vuelta a Caracas, con los consiguientes momentos de reflexión que últimamente tengo por todo tipo de razones. En todas estas situaciones y otras más siempre quiero tener música a mi lado que me acompañe ya sea motivándome (en el caso del trabajo) o simplemente haciendo que mis reflexiones tengan un matiz relajante.
En ambos casos tener una voz que cante cualquier letra me distrae un poco, ya que sea en el lenguaje que sea siempre trato de entender que dice y en el caso de inglés, portugués o italiano (el primero lo domino, los otros dos espero hacerlo pronto) esforzarme por entender y traducir a la vez es algo queinevitablemente sucede.
Por ejemplo en el caso del trabajo los trabajos de TrentReznor y Atticus Ross (“The Social Network” y “The The Girl with the Dragon Tattoo”) me han caído como anillo al dedo en esos casos, si no el soundtrack hecho por Daft Punk para “Tron Legacy” ha sido un perfecto complemento cuando he tenido que sentarme y literalmente sacar códigos del sombrero; fuera de los soundtracks Prodigy o Underworld servirán siempre para esos propósitos.
Últimamente me he encontrado oyendo mucho dub francés (Zentone, Kanka, HighTone) cortesía de mi compadre Luis Ernesto, y a pesar de lo que pudiera pensarse oir estas bandas mientras trabajo no me ha hecho trabajar más lento sino más motivado y tranquilo.
Ya para el ámbito reflexivo son otras las bandas o musicos los que oigo, pero al igual que para el trabajo suelo oír muchos soundtracks. Siempre Ennio Morricone está presente en esos momentos, pero también los soundtracks de “The Road”, “Into the Wild” (no el disco de Vedder, sino el score de Michael Brook),“Memento” y un larguísimo etc. Sigur Ros es otra de las bandas que por esas mismas razones que mencione arriba cuadra perfectamente con la condición de ser cantada lo menos posible y así poder concentrarme mejor en lo que pienso o siento en ese momento.
Ignoro si esa será una tónica recurrente o si simplementeserá otra etapa musical en esta vida (como lo fue el trip-hop hace un tiempo, o el Stone-rock hace muy poco), al menos por los momentos tripeo mucho estos momentos con soundtracks específicos.

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