sábado, 9 de junio de 2012

Juan of the Dead: zombies en "el mar de la felicidad"

Una de las cosas que la gente suele suponer de mi persona es que por mi nick (y nombre del blog) soy una especie de erudito del cine de terror y más que nada del género zombie. Si bien es cierto que me gustan las películas de zombies, también es muy cierto que por la inmensa cantidad de películas malas de zombies que existen no las veo todas, creo que las de George Romero (aun cuando las últimas dos han sido basura visual), las muy mainstream y las muy viejas (70’s-80’s) son las que puedo ver con sumo gusto, amén de una que otra bizarrada que encuentre y me llame la atención, como en este caso.
Juan of the Dead es una película cubano-española cuya historia no se diferencia mucho de lo que pudiéramos llamar “trama clásica” de las películas de zombies (invasión, supervivencia, escape, etc.) con el aliciente de que la historia transcurre en Cuba, una literal dimensión paralela para asuntos que a nosotros nos parecen cotidianos y a ellos algo extraordinario.
La película nos cuenta la historia de Juan, un cuarentón que vive en La Habana realizando cualquier trabajo mínimo en apariencia para no ejercer mayores responsabilidades más allá de las sencillas. De un día para otro (y en medio de una pelea familiar entre Juan y la familia de su ex esposa) comienzan a emitirse en el noticiero de la televisión oficial reportes acerca de un virus que está haciendo caer a varios cubanos, y que no descartan sean una artimaña de los Estados Unidos contra el gobierno revolucionario (primer ujum….). Lo demás es lo más clásico mostrado en cientos de películas: la incredulidad de que lo que pasa sea algo grave, la supervivencia en las calles infestadas de zombies, la búsqueda de suministros y el final razonamiento de que lo mejor será escapar a otros sitios menos afectados con la invasión. Todo esto aderezado por la “ingeniosa” idea de Juan de convertir la invasión zombie en un negocio, ofreciéndose a matar a los familiares y amigos convertidos en muertos vivientes por un módico precio, además de las limitaciones que un lugar como Cuba pudiera en una situación así subir (agua, comunicaciones, etc.) aunque extrañamente la electricidad nunca falta ni siquiera en una etapa avanzada donde ese servicio estaría más que muerto.
 caminar por el centro de Charallave un domingo por la tarde no es muy diferente de esta imagen

La película no pretende ir mas allá de la parodia y la acción, y en eso se basa su éxito: no tomarse en serio a sí misma. Así podemos ver genialidades inventadas por el bajo presupuesto como una pelea con una horda de zombies en la plena oscuridad de un sótano (donde si fallo la electricidad) o los muy elaborados maquillajes de los no-muertos, junto a chaborradas explicitas como la conveniencia o no de que los zombies sean lentos o rápidos según lo demande el momento y sin ningún control, amén de la aparición de un personaje tan disparatado como su llegada (el gringo), toda una genialidad (¿) de entrada.
de un tiempo para aca, los seguidores del Che Guevara son cada vez mas extraños y entregados a su causa

Algo que si me sorprendió es el humor con que la película trata el tema de las reacciones del gobierno ante una situación así, siempre describiendo la situación como un intento desestabilizador del imperio, y llamando a los zombies “anarquistas” o “antisociales” en los noticieros. No sé si es que esta versión que vi no es la que verán los cubanos o es que por fin se están abriendo al humor político en la isla de los Castro.
Finalmente no puedo terminar sin alabar la escena final, la cual aparte de poco esperada esta tan bien rodada y musicalizada que no pude dejar de sonreír viéndola, ojo atento al ultimísimo chiste de la película, en forma de mensaje en la franela que viste uno de los zombies.

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