domingo, 26 de agosto de 2012

Fear Factory en Valencia - Venezuela, agosto 25 2012: metal, barro, ánimas en pena y la importancia de un caucho de repuesto en todo momento.

Fear Factory es una de mis bandas favoritas de siempre. Aun admitiendo que no los oigo tanto como los oía hace digamos unos 10 años atrás, siempre encuentro momentos y tiempos donde mucha de su música me cuadra y por tanto es oída con gusto. Verlos en vivo era más que un gusto un deber sobre todo luego de esa frustrada venida hace ya unos lejanos 6 años atrás, donde quede con la entrada comprada y las ganas de verlos tocar en vivo.
Que el concierto haya sido en Valencia y no en Caracas no hizo que aminoraran mis ganas de verlos en vivo (hice varios planes para ir por si se llegaba a caer alguno de ellos), lo que sí hizo que casi no asistiera fue el vaivén que hubo de si el evento iba  o no iba debido a las lluvias, a los muy recientes acontecimientos de la refinería de Amuay y sobre todo del decreto de 3 días de duelo emitido desde el gobierno. Aun bajo estos escenarios (y sin tomar partido de si era o no conveniente hacer el evento a pesar de todo eso) mis hermanos Gustavo y Johnny esperamos al último momento de que se confirmara para arrancar a Valencia. Salimos de Charallave a las 7 y algo de la noche llegando a Valencia a las 9 (la lluvia y la autopista mojada hicieron un poco menos rápido el viaje), arribando al lugar del evento justo cuando Gillman estaba terminando de tocar y agradeciendo a los asistentes, por lo cual no pudimos ver a ninguna de las bandas anteriores (honestamente tampoco íbamos con esa intención, Fear Factory era la única banda que queríamos ver).
Sin hacer mucho detalle en lo rancio del sitio y del público, esperamos poco más de 20 minutos mientras el crew de Fear Factory hacia las pruebas de sonido correspondientes y afinaba detalles, para que el intro de “The Industrialist” nos hiciera caer en cuenta que el concierto estaba ya comenzando. Uno a uno fueron saliendo los integrantes de la banda pero no fue sino hasta la aparición del guitarrista Dino Cazares (tan gordo en persona como en fotos) y del vocalista Burton C. Bell que el público realmente reacciono eufóricamente. El sonido atronador de las guitarras y la batería hicieron que la euforia se transformara en adrenalina pura y de allí en adelante solo bajara en puntuales momentos. Luego vino “Shock” inaugurando una seguidilla de 3 de los 4 temas del disco Obsolete que tocaron esa noche y que en mi opinión fueron las que mejor sonaron si los clasificamos por discos. Con “Edgecrusher” la gente salto y brinco como si de una clase de bailoterapia se tratara pero fue con “Smasher/Devourer” cuando realmente se sintió el poderío de los riffs de guitarra de Dino Cazares, cada guitarrazo era un mandarriazo en la cabeza de quienes estábamos allí y el final del tema fue aún más tenebroso que el del disco.
Ver una banda en vivo luego de haber visto cientos de videos y que aun así te sorprenda es algo que me ha sucedido pocas veces (solo Faith No More, Deftones y NIN lo lograron) pero lo de Fear Factory fue algo que honestamente no me esperaba de la forma que lo viví. Los actuales bajistas y bateros de la banda dan un muy buen trabajo apoyando a quienes realmente son el alma de Fear Factory: un Dino Cazares que demostró cuanta falta hizo en la banda el tiempo que estuvo fuera y un Burton C. Bell que a pesar de que su edad se evidencio al cantar con voces limpias, varias veces demostró que en las voces guturales aún puede dar cátedra a cualquier otro vocalista más joven.
“Powershifter” y “Fear Campaign” dieron un breve repaso al Mechanize (sonando la segunda aún más atronadora que en el disco) para luego remitirse al Digimortal y tocar “Acres of Skin” y “Linchpin” logrando con esta última otro salto multitudinario. La sorpresa de la noche vino con la interpretación en vivo de “Descent” del anteriormente nombrado Obsolete, una de las canciones más “pop” de Fear Factory y que sirvió como un respiro breve para lo que vendría después.
“ScapeGoat” y “Martyr” son desde hace mucho casi las únicas canciones que tocan de su primer disco, aquí no faltaron y sonaron muy bien. “New Messiah” del más reciente disco fue interpretada aun con mayor maestria que en estudio dejando lo mejor para el final.
Las cuatro últimas canciones del concierto fueron todas del disco Demanufacture, el más aclamado por la crítica y público, y mi favorito de todos. “Demanufacture” fue coreada a viva voz por la gran mayoría de los asistentes con un Burton C. Bell sorprendido por la reacción. “Self Bios Resistor” sonó aún más punzante con esos riffs asesinos de Dino Cazares. “Replica” la debieron haber oído en unas cuatro manzanas alrededor del sitio del concierto y para finalizar remataron con “Zero Signal”, canción que me recuerda enormemente mi adolescencia por lo mucho que la oía y reoía en ese entonces, dándome la oportunidad de meterme en un pogo a saltar y a corearla a viva voz, un final digno a un concierto casi perfecto.
Luego el regreso, el cual hasta media hora de trayecto estaba de lo más normal y rutinario hasta que llegando al túnel de La Cabrera un mega hueco hizo que uno de los cauchos del carro del portu se hiciera pedazos, para luego descubrir al tratar de colocar el repuesto que este no estaba inflado debidamente (coloquialmente “espichao”) luego de casi 4 horas desesperantes donde esperando la grua del seguro dentro del carro en plena oscuridad y penumbra vimos hasta lo que jocosamente dijimos que era un “anima en pena” (¿quién demonios cruza un túnel en una autopista a pie y con un saco de quien sabe que contenido a las 3 am de un sábado?), para luego de llegar la grúa y dirigirnos a Caracas encontrarnos con una cola cansona para entrar por la bajada de Tazón debido al volcamiento de una gandola de gasoil (cola que nos retrasó unas 3 horas en ese lugar), llegando por fin a casa a las 11 am, cansado, hambriento pero al mismo tiempo contento por lo que viví.
Agradezco a Gillman y a quien haya movido los hilos para ver a una de mis bandas favoritas de todos los tiempos. Fear Factory siempre será una referencia no solo musical sino anecdótica en mi vida y la experiencia antes, durante y después del concierto del sábado ratifican este hecho con creces.

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