sábado, 27 de octubre de 2012

Jely: 13 años...

Amada Jely…
Anoche apenas el reloj cambio a las 12 am me acerque a ti y te di un beso en la frente deseándote feliz cumpleaños. En otras circunstancias dicha acción no hubiese sido otra cosa sino la demostración de la alegría que tengo de que se cumpla un día más desde tu llegada a este mundo. Solo que anoche mientras lo hacía tuve que contener mis lágrimas en parte de alegría, en parte de melancolía, pero con un todo absoluto que es el de extrañarte cada día desde tu mudanza.
Este mes y medio desde tu mudanza ha sido para quien esto escribe una de las más duras pruebas que le ha tocado enfrentar en esta vida, no en balde ese abrazo que anoche apenas al verte nos dimos supero con creces a cualquier otra experiencia anterior que haya podido vivir estos últimos días, fue un momento mágico de esos que dejan huella en la vida y no se olvidan.
Pero no hagamos de esto un ejercicio de expresión de que tanto pueda extrañarte, el hecho de que estés hoy aquí ya de por si significa que estos últimos 13 años han significado un cambio en nosotros quienes hemos velado por tu bienestar y por tu vida desde el primer día. Me gustaría incluirme en ese grupo pero como bien sabes y poca gente también, no estuve presente de forma completa en tus primeros meses y eso es algo que de tener la oportunidad seria lo único que cambiara de mi experiencia de vida contigo. No fue sino luego de convertirme plenamente en tu padre cuando comencé a ver todo con unas perspectivas que jamás hubiese siquiera soñado en experimentar. Han sido tu personalidad, buen corazón y más que otra cosa tu innegable calor humano lo que ha hecho que resaltes y sigas resaltando en un mundo donde poca gente se gana a los demás como te los ganas tú: con cariño, con ternura, con honestidad pero más allá de todo eso, siendo tú misma.
El camino que ahorita mismo estamos recorriendo tu y yo en nuestra relación padre-hija no está siendo nada fácil, pero estoy seguro que más allá de lo que pudiera separarnos en termino de distancia o tiempo, mas allá de los cuestionamientos y teorías que aun hoy hacen acerca de nuestro vinculo inquebrantable o por encima de eso más allá de lo lejos que físicamente pueda estar lejos de ti y tu de mí, no me cabe la menor duda de que sigues y seguirás siendo aquella niña de ojos achinados que un día cargue en mis brazos y me cambio la vida para siempre.
Feliz cumpleaños hija mía, siempre vas a ser mi final feliz en toda historia!

tu "viejo"

domingo, 14 de octubre de 2012

Disfraz de post de disculpa en blog, toma 1...

Siempre que ha habido ausencias notables en las fechas de escritura en este blog han sido por razones mucho más importantes que la flojera o la falta de ganas de escribir. Lo digo porque me han preguntado el porqué de que no he escrito ni un post en casi mes y medio, y por respeto a quienes me han preguntado (y también como catarsis para poder seguir escribiendo) algunas líneas explicándolo no creo que estén de más.
Si bien escribir resulta para mí un ejercicio de relajación y de desahogo, también debo admitir que quita mucho tiempo desde que concibo que voy a escribir hasta que me siento a hacerlo finalmente. Muchas veces tengo el post completamente escrito en la cabeza y luego al sentarme frente a la laptop a redactarlo o cambia completamente lo que quería escribir o simplemente las palabras se van, pasa con frecuencia.
Pero más allá de si quería o no escribir, varios acontecimientos han sucedido y siguen sucediendo en mi vida que me han alejado de las letras. Una nueva y muy prometedora oportunidad laboral (tercera este 2012) vino a mi sin yo pedirla y fue muy difícil decirle que no. Amén de ello implico también un cambio algo radical en mi modo de trabajar y de presentarme por lo que el cambio externo también fue rápido y notorio al mismo tiempo. Mi regreso a otras actividades como la meditación o la lectura también fueron razones de peso por las que no tuve tantas oportunidades de sentarme a transmitir con palabras mis pensamientos.
Pero si existe una razón de mucho más peso que las que pueda enumerar acá es la ausencia física de mi hija Jely. Sin profundizar demasiado en el tema ella ya no vive conmigo/cerca de mi gracias a una mudanza de ella y su madre con la que no estoy muy de acuerdo pero de la que no pude hacer nada. En los últimos meses exprimí cada segundo de su compañía en un intento de que las raíces de nuestra relación padre-hija se cimentaran en bases aún más sólidas de las que hoy en día existen.
La razón de no haber hecho de este dolor algo notorio no es ni remotamente porque no me importe o afecte, todo lo contrario. Me he visto en la necesidad de encerrarme en mi trabajo, en mis otras actividades precisamente para evitar dar importancia a algo que de por si me está afectando de un modo que no podía prever ni en el peor de los escenarios. Podre tener mi cara de culo de siempre pero créanme que por dentro no es para nada así. Estaré bien, aparte que tampoco el contacto se ha perdido, solo se ha hecho menos frecuente o físico.
En fin, aun sonando a cliché, la vida continua y de cosas como estas están hechas las más valiosas y duraderas lecciones. De momento mis ganas de escribir al menos han vuelto y las aprovechare para hacer de nuevo este espacio mi rincón de catarsis y expresión de como veo o siento lo que me rodea.
Cambio y fuera!

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