domingo, 14 de octubre de 2012

Disfraz de post de disculpa en blog, toma 1...

Siempre que ha habido ausencias notables en las fechas de escritura en este blog han sido por razones mucho más importantes que la flojera o la falta de ganas de escribir. Lo digo porque me han preguntado el porqué de que no he escrito ni un post en casi mes y medio, y por respeto a quienes me han preguntado (y también como catarsis para poder seguir escribiendo) algunas líneas explicándolo no creo que estén de más.
Si bien escribir resulta para mí un ejercicio de relajación y de desahogo, también debo admitir que quita mucho tiempo desde que concibo que voy a escribir hasta que me siento a hacerlo finalmente. Muchas veces tengo el post completamente escrito en la cabeza y luego al sentarme frente a la laptop a redactarlo o cambia completamente lo que quería escribir o simplemente las palabras se van, pasa con frecuencia.
Pero más allá de si quería o no escribir, varios acontecimientos han sucedido y siguen sucediendo en mi vida que me han alejado de las letras. Una nueva y muy prometedora oportunidad laboral (tercera este 2012) vino a mi sin yo pedirla y fue muy difícil decirle que no. Amén de ello implico también un cambio algo radical en mi modo de trabajar y de presentarme por lo que el cambio externo también fue rápido y notorio al mismo tiempo. Mi regreso a otras actividades como la meditación o la lectura también fueron razones de peso por las que no tuve tantas oportunidades de sentarme a transmitir con palabras mis pensamientos.
Pero si existe una razón de mucho más peso que las que pueda enumerar acá es la ausencia física de mi hija Jely. Sin profundizar demasiado en el tema ella ya no vive conmigo/cerca de mi gracias a una mudanza de ella y su madre con la que no estoy muy de acuerdo pero de la que no pude hacer nada. En los últimos meses exprimí cada segundo de su compañía en un intento de que las raíces de nuestra relación padre-hija se cimentaran en bases aún más sólidas de las que hoy en día existen.
La razón de no haber hecho de este dolor algo notorio no es ni remotamente porque no me importe o afecte, todo lo contrario. Me he visto en la necesidad de encerrarme en mi trabajo, en mis otras actividades precisamente para evitar dar importancia a algo que de por si me está afectando de un modo que no podía prever ni en el peor de los escenarios. Podre tener mi cara de culo de siempre pero créanme que por dentro no es para nada así. Estaré bien, aparte que tampoco el contacto se ha perdido, solo se ha hecho menos frecuente o físico.
En fin, aun sonando a cliché, la vida continua y de cosas como estas están hechas las más valiosas y duraderas lecciones. De momento mis ganas de escribir al menos han vuelto y las aprovechare para hacer de nuevo este espacio mi rincón de catarsis y expresión de como veo o siento lo que me rodea.
Cambio y fuera!

1 comentarios:

Leslie dijo...

Estar lejos de un hijo es duro, si estar separado por ciudades es fuerte imagínate cuando tu hijo está en un país y tu en otro, especialmnte cuando acaba de nacer y deseas estar con el en cada momento, verlo abrir sus ojos, ver sus primeras sonrisas, ¡hasta cambiarle su pañal!. Yo solo he podido estar con el mio en sus primeros once días y ya casi tiene dos meses. Te entiendo perfectamente y ando en las mismas, esperando verlo de nuevo y sacarle todo el jugo a los momentos que estemos juntos. En fin, la vida es bella, no fácil. Saludos.

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