domingo, 21 de abril de 2013

El mito de la amistad eterna

Últimamente he visto proliferar una especie de “mantra” de la amistad según la cual (parafraseando porque cada persona la escribe como quiere) “SI UN AMIGO DEJA DE SER TU AMIGO ALGUN DIA ES PORQUE NUNCA LO FUE”.
Todo esto me pone a pensar en el hecho de lo absurdo de la frase aun a simple vista y sin tener que hacer ningún análisis para darse cuenta de que tal afirmación no tiene lógica alguna.
Las amistades son parte de las relaciones humanas que establecemos como seres sociables que somos, y tal como las otras relaciones humanas están sujetas a cambios que las personas involucradas puedan pasar a lo largo de un tiempo determinado. Decir que una amistad será “para toda la vida” es exagerar mucho el hecho de que determinados vínculos puedan atarnos a ciertas personas, sin que eso necesariamente signifique que una amistad no pueda evolucionar con los involucrados haciendo que esta se adapte a los cambios que a lo largo de esas vidas se manifiesten.
Yo he tenido y sigo teniendo amistades de la infancia y la adolescencia, y suscribo como cierto lo que expuse anteriormente porque precisamente estas amistades han cambiado conforme mis amigos y yo lo hemos hecho. Aun cuando estas amistades no sean lo mismo que fueron en aquel entonces por factores como el tiempo que pasa sin que podamos vernos, cambios de personalidad o de visiones de vida, trabajo, etc. estas siguen siendo parte importante de mí y muy seguramente lo seguirán siendo aun cuando disminuya su importancia y relevancia.
Pero por otro lado, yo si he dejado de lado amistades por culpa de factores que la empanaron y desmejoraron su importancia hasta casi no tenerla o perderla por completo. En esos casos fueron causas ajenas a nuestra relación de amistad las que llevaron a que poco a poco esas personas fueran perdiendo importancia en mi vida, aunado a que una de ellas se convirtió en una especie de “drama-queen” quejándose por todo y convirtiéndose en una persona amargada lejos de la amiga que conocí y de la que siempre quise cimentar nuestra amistad. Hoy en día al leerla casi no la reconozco y es una lástima porque aun cuando en teoría se el porqué de su cambio brusco de personalidad, creo que tampoco era para reaccionar de esa forma.
Quien crea firmemente en que las amistades son para siempre debería seriamente pensar que tal enunciado puede sonar todo lo romántico y épico del planeta, pero que la realidad en muchos casos hace que dicha premisa caiga por si sola sin necesidad de mucho esfuerzo.

1 comentarios:

Reybert dijo...

Comparto ese pensar. Así como muchas amistades, en efecto, duran toda la vida, algunas otras desaparecen o prácticamente anulan su intensidad con el paso del tiempo, dependiendo siempre de distintos factores que ya mencionaste. Me siento identificado y me quedo con esto "Aun cuando estas amistades no sean lo mismo que fueron en aquel entonces por factores como el tiempo que pasa sin que podamos vernos, cambios de personalidad o de visiones de vida, trabajo, etc. estas siguen siendo parte importante de mí".

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