domingo, 19 de mayo de 2013

Warm Bodies: de lo romántico a lo absurdo, de lo plausible a lo ridículo

En una conversación que tuvimos hace ya casi un mes, mi novia y yo comentábamos de Warm Bodies a uno de mis más cercanos amigos y su novia (ella fanática furibunda de Crepúsculo y su saga) diciéndole por según lo que sabíamos de la película que muy seguramente a ella le iba a gustar mucho, a lo que ella respondió con una seriedad que a los demás nos dejó pasmados, que ella no veía real un romance entre una mujer humana y un Zombie, que más real era Crepúsculo por ser con un vampiro.
Hago referencia a esta anécdota porque comencé a ver Warm Bodies (o “Memorias de un Zombie adolescente” o “Mi novio es un Zombie” como es conocida en España y Latinoamérica respectivamente) con el mayor de los recelos y la menor de las expectativas, corroborando no solo todas las sospechas que pude haber tenido a la misma sino también siendo testigo de nuevos e inimaginables errores y cagadas para mí.
Para nadie debería ser un secreto mi afición a las películas de Zombies (afición que sin sonar hipster viene mucho antes de que estos se pusieran de moda) por lo que luego de ver una gran cantidad de historias de dicho género , pues uno ya más o menos puede identificar ciertas características comunes entre dichas historias, Warm Bodies no solo se pasa dichas premisas por su muy podrido forro de las bolas sino que encima se atreve a plantear nuevas en este “complicado” subgénero de las historias de muertos revividos, con más pena ajena que gloria.
Warm Bodies cuenta la historia ya muchas veces lista de un mundo arrasado por la plaga Zombie (cuya ambigüedad en la explicación del origen es de lo poco destacable en la película) y de como uno de ellos no solo nos narra dicho mundo a través de los ojos de un Zombie (el mayor acierto al principio de la película y el más rotundo error luego de la mitad de la misma) sino que además de ello comienza a tener sentimientos por una humana a quien no decide comer (ejem…) sino que en vez de eso “secuestra” solo con el fin de salvarla (ejem…ejem…). Durante su cautiverio Julie (el nombre de la caraja, léase como Julieta si se quiere) y “R” (nombre del Zombie galán, coincidenciamente la misma letra con la que comienza la palabra Romeo) van compartiendo tiempo juntos y dándose cuenta de que tienen mucho más en común de lo que aparentan. La cosa se complica cuando R le confiesa a Juliet (es difícil escribir esta reseña sin reírme y sentir aun pena ajena) que él se comió a su novio vivo y que alimentándose de su cerebro tuvo acceso a sus recuerdos, pensamientos y sentimientos (uno de los “aportes” que hizo la película al género) por lo que lógicamente Juliet tiene un dilema entre si seguir sus sentimientos o atender a la lógica (HASTA AQUÍ LO CUENTO PORQUE LO QUE VIENE Y SOBRE TODO EL FINAL ES UN SOLO BIZARREO TRAS OTRO).
la cara del zombie representa perfectamente la que tenia yo al ver esta basura, portada de "Zombi 2" de Fulci incluida


Lo más patético que encontré en la película no fue solo la historia cuyo desarrollo daba más grima que ver una cadena del gobierno obligado, sino el muy descarado e intencional propósito de chupar de la teta de Crepúsculo no solo en la historia como tal, sino en el propio casting (mención honorifica a Teresa Palmer la chama que hace de Julie y cuyo parecido con Kristen Stewart raya en el “caretableo” más patético) por allí salen también Rob Corddry como “M” el mejor amigo Zombie de “R” gruñiendo y trabajando en su habitual modo automático, y John Malkovich como el padre de Julie y general del ejército contra los zombies, quien seguramente fue y cobro su cheque sin esperar o aportar algo más.
uno de los tantos ejemplos de mi premisa, para eso hubiesen llamado a la verdadera Stewart y asi al menos ganaban una platica de mas

No creo que Warm Bodies se convierta en saga como si lo hizo Crepúsculo (sobre todo con su final "cerrado"), su muy evidente falta de originalidad en un arranque al menos diferente la hace merecedora de un visionado nada serio y con una muy fuerte resistencia a la pena ajena. Solo para mujeres que gusten de los amores imposibles e historias pajuas así, de resto abstenerse de semejante basura visual.

domingo, 12 de mayo de 2013

Jely: Padre de lejos

Han pasado ya algo más de 7 meses desde la mudanza de Jely. Decir que mi vida ha dado un vuelco total debido a eso es quedarme corto frente a lo que fue mi vida antes y después de su llegada y lo que es ahora que no está cerca como antes.
Existen en la vida acontecimientos que hacen que uno cambie de forma radical, estos suelen venir casi siempre de forma inesperada y solo vemos las consecuencias de los mismos luego de pasado un tiempo. En este caso, si bien no fue algo fortuito ni inesperado (yo sabía que esto venía desde hace casi dos años) jamás pude prever cuanto iba a afectarme a pesar de que quise prepararme mental y anímicamente para cuando  llegara el momento no me pegara tanto.
Durante los primeros días de su mudanza llamaba a Jely un promedio de 5 veces al día, así fuesen 5 minutos o por razones estúpidas y sin sentido. Cuando logre regalarle un Smartphone la comunicación fue un poco más fluida y sin necesidad de tanta llamadera, pudiéndonos compartir imágenes y notas de voz.
Sin embargo por más que la comunicación fuese constante nunca lograba sentir realmente que teníamos una relación padre-hija tan fluida como cuando ella estaba aquí. No fue sino hasta hace muy poco, cuando a raíz de un problema que ella tuvo y la solución que muy maduramente implemento, que realmente volví a sentirme de nuevo necesario en su vida. Si, sé que es estúpido sentirse así cuando en el fondo uno sabe que un vínculo tan fuerte existe, pero en la realidad la sensación de que uno mismo “no está aún estando” es frustrante y no deja de salir de uno mismo por más lógica que uno trate de aplicarle al asunto.
Como pasó en el pasado, nuestra relación mejoro a raíz de un problema y su solución, además del apoyo que desde acá lejos yo puedo brindarle más allá de simples palabras. Es duro no tenerla acá conmigo todos los fines de semana como antes, pero oírla y saber y sentir que está bien (mas sintiéndolo que oyéndolo) me hacen al menos estar más tranquilo frente a una realidad que está allí y que lo que menos puedo y debo hacer es ignorar. Jely seguirá siendo mi hija así este en China o la Antártida, y yo seguiré siendo su padre y queriéndola así pasen los años, las vidas y cualquier otro factor que pueda separarnos.

domingo, 5 de mayo de 2013

Comentarios anónimos: el “tira la piedra y esconde la mano” de la era digital

Desde que este blog existe, una de las más ricas características ha sido precisamente la interacción con quienes leen las cosas que escribo. Desde el ya lejano primer post que hice hace ya casi 7 años el leer los comentarios ha sido para mí uno de los motivos para continuar escribiendo acá, tal vez no con la frecuencia de antes pero al menos de vez en cuando dedicándole tiempo a este rincón que no es más que un desahogo para quien esto escribe.
Saber quien escribe dichos comentarios es digamos ponerle cara a quien opine en dichos espacios, sé muy bien que cualquiera puede llegar y colocar cualquier “identidad” sin que eso necesariamente sea cierto, pero al menos saber que quien escribió era hombre, mujer, perro o caballo le da al menos a los comentarios un cierto aire de “veracidad” muy débil pero tangible.
Pero la otra cara de esto son los llamados “comentarios anónimos”, esos que tanto abundan en el blog y que dan mucha grima leer. No tanto por su contenido (que los hay buenos y malos, la mayoría en el segundo grupo) sino precisamente por la inexistencia de ese factor tangible que mencione anteriormente.
Las razones por las que la gente hace comentarios de esa forma son variopintas y dan para otro tipo de reflexiones, pero juzgándolo por la cantidad de comentarios buenos contra los malos diría que quienes lo hacen solo quieren meter el dedo en la llaga y crear polémica sin ser “descubiertos”, razón más que valida para detestarlos.
En fin, yo seguiré escribiendo por acá cuando el tiempo me alcance y básicamente cuando tenga algo que decir, seguiré tolerando ese tipo de comentarios porque lamentablemente poco o nada (mas allá de borrarlos si se considera necesario) puede hacerse.

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