domingo, 5 de mayo de 2013

Comentarios anónimos: el “tira la piedra y esconde la mano” de la era digital

Desde que este blog existe, una de las más ricas características ha sido precisamente la interacción con quienes leen las cosas que escribo. Desde el ya lejano primer post que hice hace ya casi 7 años el leer los comentarios ha sido para mí uno de los motivos para continuar escribiendo acá, tal vez no con la frecuencia de antes pero al menos de vez en cuando dedicándole tiempo a este rincón que no es más que un desahogo para quien esto escribe.
Saber quien escribe dichos comentarios es digamos ponerle cara a quien opine en dichos espacios, sé muy bien que cualquiera puede llegar y colocar cualquier “identidad” sin que eso necesariamente sea cierto, pero al menos saber que quien escribió era hombre, mujer, perro o caballo le da al menos a los comentarios un cierto aire de “veracidad” muy débil pero tangible.
Pero la otra cara de esto son los llamados “comentarios anónimos”, esos que tanto abundan en el blog y que dan mucha grima leer. No tanto por su contenido (que los hay buenos y malos, la mayoría en el segundo grupo) sino precisamente por la inexistencia de ese factor tangible que mencione anteriormente.
Las razones por las que la gente hace comentarios de esa forma son variopintas y dan para otro tipo de reflexiones, pero juzgándolo por la cantidad de comentarios buenos contra los malos diría que quienes lo hacen solo quieren meter el dedo en la llaga y crear polémica sin ser “descubiertos”, razón más que valida para detestarlos.
En fin, yo seguiré escribiendo por acá cuando el tiempo me alcance y básicamente cuando tenga algo que decir, seguiré tolerando ese tipo de comentarios porque lamentablemente poco o nada (mas allá de borrarlos si se considera necesario) puede hacerse.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Mámalo

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